Hasta ahora puede revisar y descargar el documento completo de Las voces en la tecnología desde aquí

Mientras obtengo el .odt de este documento y termino de publicar como texto aquí, creo que vale mucho la pena ir contando de qué va. Aquí tienes la presentación que Margarita Padilla, Inés Bebeas, Diana Franco y Estrella Soria suscriben en la introducción del texto:

“Cuando observamos lo que sucede en un espacio, en este caso un espacio cultural-tecnológico, generalmente solo tomamos en consideración las actividades que allí se realizan o, dicho de otro modo, lo que la gente hace: por ejemplo, se organiza una actividad programada de mesa redonda con experiencias de software libre, y entonces las personas usuarias del espacio son oyentes o espectadoras de la conferencia, y participan haciendo preguntas a los ponentes. En otras ocasiones, la organización del espacio o un grupo de trabajo organiza un taller programado que se comunica por las redes sociales y al que cualquier persona puede inscribirse y participar activamente haciendo, construyendo, algo que se propone en el taller. Otras veces, en realidad la mayor parte del tiempo que transcurre en los Labs, no hay actividades programadas sino que el espacio está a libre disposición de las personas usuarias, que pueden reunirse en grupos de trabajo, trabajar individual o colectivamente en proyectos que ellos y ellas mismas diseñan y planifican, realizar vídeo forums o foros de discusión, etc., colocando el mobiliario del espacio y utilizando sus recursos según consideren conveniente. Este tipo de cosas son las actividades o prácticas, con o sin tecnología, que se dan en un Lab.

Sin embargo, una mirada más atenta nos lleva a observar no sólo qué se hace en un Lab sino cómo se hace, es decir, cómo se comportan las personas en este espacio y cómo se relacionan con otras personas, con la tecnología y con el propio espacio. Estos cómos son las conductas o los comportamientos que podemos observar en los Labs.

Nos interesan las conductas que se dan en estos espacios porque las tecnologías proporcionan grandes beneficios, especialmente en el primer mundo, y al mismo tiempo generan complejas matrices de dominación. Hirikilabs, como tantos otros laboratorios, se mueve en esta encrucijada. La pregunta que motiva esta investigación es si un laboratorio puede configurarse de un modo que no reproduzca la cultura y las conductas hegemónicas vinculadas a esas matrices de dominación. La primera conducta que se observa está relacionada con la existencia de distintas brechas de participación.

 

 

La pregunta

Desde este conjunto de observaciones y desde la inquietud respecto a lo que pasa, en términos de comportamiento (y no tanto de actividades) en Hirikilabs y, creemos, en muchos otros Labs, nos hacemos una pregunta:

¿En los espacios para makers, de hackeo o laboratorios ciudadanos impera, en esencia, la misma cultura (los mismos valores) que en las grandes corporaciones tecnológicas? ¿Lo que es bueno que pase dentro de una corporación como Google sería bueno que pasase dentro de un laboratorio como Hirikilabs, y viceversa?

Dicho de otra manera, ¿la expectativa de que quien se lleve el gato al agua, es decir, quien tenga un papel y pueda ocupar una posición privilegiada y no marginal en la sociedad en un futuro inmediato, será quien sepa combinar iniciativa (ideas, creatividad, proyectos, emprendimientos, etc.) con paciencia (continuidad, perseverancia, autoaprendizaje, superación de la frustración, etc.) y con habilidad social (moverse por distintos contextos, aprovechar contactos y relaciones, gestionar su autonomía, etc.), está presente en todos los niveles de la sociedad, desde la escuela primaria de un barrio marginado hasta Silicon Valley? ¿O hay espacios que rompen con esa expectativa, que no la comparten o la contradicen, de modo real plasmado en comportamientos, y no solamente de modo ideológico?

Para estas preguntas no tenemos respuestas claras, todavía.

Esta investigación está motivada por la voluntad de indagar en estas rupturas y de encontrar una separación, una distancia, una diferencia, una falta de congruencia entre, por citar extremos, las grandes corporaciones de Silicon Valley y los hacklabs autogestionados o los programas públicos de cultura tecnológica. Nos gustaría constatar que en unos y otros espacios “no pasa lo mismo” porque no impera la misma cultura, la misma matriz de valores, las mismas relaciones de poder… Nos gustaría identificar esas diferencias en términos de comportamientos.

Las tecnologías tienen el poder de dar forma al presente porque se desarrollan en relación con la cultura, la sociedad, la política y la economía. Las tecnologías las hacemos personas y las personas tenemos sesgos. Si todas las personas que piensan y hacen tecnologías son iguales nuestra sociedad va a seguir siendo igual, y si esa idea permea en los laboratorios, los laboratorios van a seguir reproduciendo patrones.

Para avanzar en la investigación hemos empezado por salir del contexto propio de los espacios que habitamos y que podemos observar directamente estudiando cinco casos vinculados a la tecnología en los que esperamos encontrar claves para identificar y comprender comportamientos y matrices de liberación o de dominación.

Estos casos contemporáneos y globales son:

  • El diseño adictivo de aplicaciones y redes sociales como Instagram

  • La comodidad que ofrece la Inteligencia Artificial

  • Bitcoin y la reproducción de conductas. El sesgo de género en GitHub

  • La políticas de inclusión en Google.

 

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1 Comentario
  1. Muy interesante. He descargado el archivo para leer. ¡Gracias por compartir!

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